Superar miedos y abrazar la empatía: El viaje de las infancias en “Bem: Un lémur en fuga”

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Película mexicana

En el cine de animación, contar historias para las infancias requiere un delicado equilibrio entre la aventura y la enseñanza de valores fundamentales para la vida. En entrevista sobre la película mexicana Bem: Un lémur en fuga, su director Leopoldo Aguilar, profundiza en cómo esta obra aborda las emociones, el crecimiento personal y el respeto por los animales desde la mirada de los más pequeños.

Dos mundos vulnerables que se conectan a través de la amistad

La película presenta el encuentro entre Bem, un lémur víctima del tráfico ilegal de fauna silvestre, e Irene, una niña que vive aislada en su habitación debido a graves alergias. Este cruce de realidades muestra cómo la compañía mutua permite a los niños comprender la vulnerabilidad y descubrir su propia valentía.

"No sentirnos lo suficientemente fuertes para enfrentar la vida creo que no es algo exclusivo de la infancia o de la adultez. Todos, en algún momento, pasamos por esa etapa donde no sabemos cómo asumir la realidad. La única forma de enfrentar a tus miedos es cruzándolos", reflexiona Aguilar.

Para los niños, la pantalla se convierte en un espejo donde reconocen temores cotidianos como la soledad, el aislamiento o la sensación de no ser capaces de superar un obstáculo y descubren que la amistad es una herramienta poderosa para vencer la inseguridad.

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Sembrar empatía y conciencia ambiental desde la niñez

Uno de los pilares centrales de la cinta es sensibilizar a la infancia sobre el respeto a la fauna y la importancia de proteger la naturaleza. Al mostrar el sufrimiento de un animal fuera de su hábitat natural, la historia fomenta la empatía de los pequeños sin recurrir a discursos morales rígidos, sino mediante las acciones y el cariño sincero entre la niña y el lémur.

A través de esta aventura, los niños aprenden que amar a los animales significa respetar su libertad y su entorno natural, comprendiendo que los animales silvestres no deben ser tratados como mascotas.

La magia del dibujo tradicional para conectar con los más pequeños

Realizar esta película llevó ocho años de trabajo artesanal y la creación de más de 1,400 planos ilustrados en 2D. Para el director, esta técnica permite construir un lenguaje accesible y cercano que estimula la imaginación infantil:

"Yo siempre digo que la gente que hacemos animación somos maratonistas. Tenemos que administrar nuestro recurso interno durante mucho tiempo; es un trabajo largo", explica Aguilar. "En la animación todo puede pasar, porque alguien lo dibujó. No hay que entrenar a ningún animal, ni ponerlo en riesgo, ni encerrarlo".

Esa libertad expresiva del dibujo tradicional conecta directamente con la sensibilidad de los niños, permitiéndoles disfrutar de un universo visual único mientras asimilan lecciones de empatía, trabajo en equipo y superación personal.

¡Súmate a esta gran aventura animada!

Como reflexiona el propio Leopoldo Aguilar al invitar a toda la comunidad y a las familias a ser arte de esta experiencia cinematográfica:

"Invitamos a todos los niños, papás y docentes a que se acerquen a ver 'Bem: Un lémur en fuga'. Es una película hecha con mucho corazón para que las infancias se diviertan, se emocionen y entiendan que nunca estamos solos cuando aprendemos a apoyarnos unos a otros."

 

¿Cómo abordas con tus hijos o alumnos temas como el respeto a los animales y la superación de los miedos? Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte este artículo con familias o educadores a los que les pueda inspirar esta historia.

Te invitamos a no perderte esta joya cinematográfica. Sigue las redes sociales de Leopoldo Aguilar  y visita los canales oficiales del Festival Calibélula para conocer las fechas de sus próximas proyecciones!

 

Isabella Dávalos Marcelo, voluntaria.

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OFICINA DE COMUNICACIONES CALIBELULA

01 de octubre de 2026